En el taller de Covadonga Plaza

Aprovechando mis últimas vacaciones en el norte, me acerqué al taller de Covadonga Plaza a descubrir un poco más de cerca a esta polifacética diseñadora.

Lo cierto es que Covadonga y yo nos conocemos desde hace muchísimo tiempo, aunque más preciso sería decir que ella me conoce a mí desde que tenía tres años, cuando le hizo a mi madre el primero de muchos trajes para la elegante ópera de Oviedo.

Lo de Covadonga con la moda empezó a los 18 años haciendo blusas de encajes antiguos. Las vendía por toda España hasta que una clienta le planteó el reto de hacer el traje de novia de su hija. Y con toda su ilusión por supuesto aceptó.

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32 años han pasado desde entonces y entre sus manos han pasado miles de trajes de novia, no hay técnica, estilo o tejido con el que no haya trabajado.

Por eso, en su taller de Madrid y en su taller de Oviedo recibe no sólo a novias de España sino también de otras partes del mundo, y eso a pesar de que Covadonga aún no ha sucumbido a los territorios web y redes sociales.

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Me asegura sorprendida que en todos estos años la novia y sus costumbres en sí han evolucionado muchísimo. Cuando Covadonga empezó las chicas se casaban jovencísimas y venían acompañadas siempre de sus madres. Ahora, son numerosas ya las chicas que se casan a los 30 o más adelante y van solas o acompañadas de amigas a las pruebas, pues la opinión de las íntimas tiene para algunas más valor y está más actualizada que la de una madre. ¿Por qué? Porque la mujer de hoy es autónoma, profesional y sabe claramente lo que quiere.

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Acompañadas de su madre o de sus amigas, lo que está claro es que Covadonga amolda sus vestidos a la personalidad de cada clienta, sacando la esencia de cada una de ellas sin disfrazarlas. Su lema es la calidad, trajes de calidad bien realizados.

Es cierto que los últimos años hemos convidido con 2 estilos radicalmente opuestos y ambos se han visto a partes iguales: el traje de corte princesa y el traje lánguido. Y es difícil posicionarse en este tema.

Efectivamente, como bien dice Covadonga, hay chicas a las que les gustas seguir viéndose de una forma más inocente y angelical, pero otras, muchas, prefieren marcar tipo y sentirse más mujer.

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Le encantan todas las telas naturales, los crêpes triples, las muselinas, los rasos duquesa y el gazar. Son telas que, a su entender, arman de maravilla, siendo el raso duquesa la tela de novia por excelenecia. Si su hija se casase ahora mismo, sin duda alguna usaría raso duquesa, ya que por mucho que pasen los años es una tela perennemente vigente, no envejece ni pasa de moda.

No le gusta trabajar con color, aunque sí con diferentes tonos de blanco. Y tampoco le gustan los ramos coloridos, ni siquiera los de color rosa. Ella lo sugiere y está claro que después, cada novia decide lo que más le apetece.

Los velos enganchados en 2 extremos son 100% identificativos de Covadonga y, entre otras muchases una de sus firmas de identidad.

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¿La verdad? Siempre insisto muchísimo en que hay que tener una conexión personal con los profesionales que trabajan en tu boda. La boda requiere mucho presupuesto y unos nervios de acero, por eso ese feeling a primera vista con las personas que os van a acompañar en el proceso es indispensable. Y con Covadonga está garantizado.

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¿Un consejo de Covadonga? “Sé tú misma, mantén tu personalidad y refléjala en tu traje.”

Podéis localizar a Covadonga en covadongaplaza@gmail.com o en el teléfono 985 25 07 06. Su taller de Oviedo se encuentra en la Calle Marqués de Pidal 4 y el de Madrid en la Calle Castelló 19, bajo izda.

Un besote, Ana.
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Fuente fotos: Mercedes Blanco (Dada la Coyuntura) y Querida Valentina