La boda de Alejandra y Jose

Alejandra y Jose se conocieron en Sense, un acogedor bar de Madrid donde se reúnen todos los alumnos del Colegio El Pilar. Ahí empezó su historia.Tiempo después, el 6 de abril de 2011, José hincó la rodilla en Argentina, concretamente en el barco que les llevaba a visitar el glaciar Spegazinni. 60 personas fueron testigos de cómo Jose agarraba a Alejandra y sacaba una cajita de color granate. “Me gustaría pasar el resto de mi vida contigo” fue suficiente para que Alejandra contestara, muy emocionada, “sí, quiero”.

Finalmente, Alejandra y Jose se casaron el 14 de julio de 2012 en Madrid.

En cuanto al vestido, Alejandra siempre tuvo muy claro cómo quería que fuese y eligió a Navascués para que lo hiciera realidad, y así fue. Y es que si de algo tiene fama Navascués, es que son unos profesionales de categoría.

El vestido, de mikado de seda en color blanco roto, era de escote barco con cuello vuelto y llevaba sobre la cola de 3,5 metros, como pequeño detalle, un lazo zapatero en la cintura de la espalda que tapaba la unión con la sobre cola.

Del maquillaje y del peinado se encargó Mayte Lucas, una de las más prestigiosas maquilladoras y peluqueras de España. El peinado era una trenza normal recogida luego hacia dentro y el maquillaje era claro y natural, pues Alejandra ya estaba morena.

En el recogido, Alejandra lució 2 tiaras, una de su abuela paterna y otra de su abuela materna. Lucío los pendientes que le habían regalado sus suegros por la pedida y el anillo de talla princesa que Jose le regaló en Argentina. Además, llevaba en la cintura cosida la pulsera de pedida de oro y brillantes de su abuela materna.

Los zapatos de Jaime Mascaró eran sencillos pero muy cómodos y elegantes, y se adaptaban muy bien al vestido escogido. Eran de estilo peep toe con plataforma delantera y en tono marfil.

El ramo, fue un regalo DIY de su suegra, y se lo entregó su cuñado una hora antes de la boda, totalmente sorpresa.

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la Iglesia de San Marcos a las 19.00h. Esta Iglesia, es la mejor obra de Ventura Rodríguez y se caracteriza porque la planta de la iglesia está basada en una de Juvarra para San Felipe Neri de Turín.

El coro fue un regalo de una tía de la novia que canta en el coro Estrellas de Madrid y gracias a la peculiaridad de la Iglesia sonó espectacular. Como sorpresa cantaron al final la Salve Rociera, pues Jose y toda su familia son de Andalucía.

La decoración floral en la Iglesia fue realizada por Imagínate la Luna, que decoró con hiedra y con pinos en sacos de rafia la balaustrada de las escaleras del exterior, y en el interior colocó varios centros todos ellos en tonos blancos y verdes.

A la entrada, colocaron abanicos envueltos en bolsas de organza con lunares para hacer más llevadero el calor de la Iglesia.

Los fotógrafos del evento fueron Begoña Sandúa y su marido, a la vista está, de que las fotos son preciosas.

Por su parte, el vídeo lo contrataron con Toma Primera, que les hicieron un reportaje audiovisual muy bonito y personalizado.

El lugar del convite que los novios escogieron fue Finca la Camarga, situada en el km 29,900 de la Carretera de Burgos, famoso por sus preciosos jardines.

Pusieron en el cóctel mesas bajas alternadas con mesas altas decoradas en tonos fucsias y blancos y jaulas llenas de flores de los mismos tonos. Pero que más gustó fue, sin duda, la barra libre de mojitos.

Y en cuanto la decoración floral de la carpa, todas las mesas tenían centros bajos en tonos blancos y verdes acompañados por bases de espejos que realzaba aún más los centros.

Los meseros los pintó a mano la novia, y representaban coches clásicos, pues tanto a Jose como a Alejandra les encanta la automoción.

En el interior de la carpa, se colocó un collage fotográfico del que formaban parte todos los invitados de la boda y causó sensación.

El catering de Medems, uno de los mejores de Madrid, fue un auténtico éxito. Las familias de los novios deleitaron a sus invitados con crepes de marisco con salsa de carabineros, mini codornices rellenas de foie y trufa con arroz salvaje, y de postre mousse de avellana en tres texturas con sorbete de mandarina.

Antes de que finalizase la cena, Marta Vizcaíno sorprendió a la novia con un emotivo speech hablando de su infancia.

El ramo lo repartió en tres trozos y se lo dió a Elisa, su amiga del alma del colegio, a otra buena amiga Paula, y a una amiga de Jose de la infancia, Inma.

Además era el cumpleaños de una íntima amiga ,así que durante la cena, mientras sonaba “Cumpleaños feliz” de Parchís, la novia se levantó con un regalo, mientras el resto de invitados cantaban al unísono.

Ya en el baile, de la música se encargó Dándote Ritmo, y desde el principio comprendieron los gustos musicales de los novios y fue un auténtico éxito. Comenzaron con canciones de los 80 y 90, y acabaron con temas remember de Pachá Madrid, Élite y But.

Durante el baile, regalaron a las niñas bailarinas para aguantar toda la noche, y colocaron un fotomatón con un álbum, donde los invitados pegaban las fotos que se habían sacado y dejaban escrita una dedicatoria.

Después de la boda, Alejandra y Jose se fueron 29 días de viaje de novios. Se lo organizó Juan Trueba de Deep Planet Expeditions, que consistió en un recorrido por toda Indonesia hasta Singapur.

Visitaron la selva profunda en la península de Kalimantan, vieron todo tipo de templos en Jogyakarta, pasearon por los campos de arroz y tumbas de las tierras torajanas, bucearon en la isla de Flores y vieron los prehistóricos dragones de Cómodo. También recorrieron Bali y sus playas para terminar finalmente en la ciudad más pulcra y civilizada de todas, Singapur.

Desde aquí, mis mejores deseos a los recién casados. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel. Mil besos, Ana.

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