Con lo que cuesta -en todos los sentidos- organizar una boda y el cariño que los novios le ponen a cada uno de los detalles, merece la pena tener un recuerdo gráfico a la altura de semejante celebración. Estas son mis recomendacionesde fotógrafos de boda con las que sí o sí, ¡acertarás seguro!

  1. Click10. Estudio en Madrid, disponible worldwide.

Presente desde 1997, su estudio cuenta con fotógrafos profesionales permanentes con vocación que trabajan en exclusiva para la casa, sumamente formados, con una sensibilidad especial y una personalidad que siempre garantiza la complicidad entre los novios y el fotógrafo. Y desde 1997 se han enfrentado a todo tipo de retos, que les ha hecho -si cabe- aún mejores profesionales y con un bagaje y trayectoria incuestionable.

Ya os decía al inicio que las vivencias y las fotos -además del vídeo- son el único recuerdo que va a quedar de la boda. Las fotos de Click10 son atemporales, con una edición cuidada pero neutra lo que garantiza que las fotos sigan siendo del agrado de los novios pase el tiempo que pase. Buscan el equilibrio entre la parte artística (fotos que parecen cuadros ) y la parte profesional (fotos que no pueden faltar en un reportaje de boda). Todo lo bueno que os pueda contar de ellos se queda corto. ¿Qué os puedo decir yo de los fotógrafos que escogí para mi propia boda?

Para ellos, todos los momentos de una boda tienen algo que los hace únicos. Los preparativos en familia (¡esos nervios!), el reportaje de los dos novios (recién casados y el único momento del día en que van a estar solos) ,el cóctel (emociones, abrazos y las famosas fotos de grupo que en Click10 no pueden faltar), la entrega de ramos, cuando abren el baile ya sea con sus padres o los novios solos, el fiestón… Pero Leticia Salinero, su directora, no tiene dudas al afirmar que para ella lo más bonito de una boda es la ceremonia y todo lo que la acompaña: la llegada del novio recibiendo a los invitados, la llegada de la novia, la cara del novio cuando la ve por primera vez, el momento del consentimiento y la acción de gracias que siempre están repletos de gestos, miradas, expresiones y otro millar de situaciones emocionantes. ¡Y todos ellos quedan inmortalizados para siempre!

Su relación calidad/precio es inigualable. Nadie en España tiene un equipo de fotógrafos con tanta experiencia, que entrega tantas fotos y tan bien editadas, además, en un tiempo récord. No trabajan por horas y en bodas muy grandes incluso envían un tercer fotógrafo sin coste para ellos. Pero si hay algo que define a Click10 es el trato exquisito desde la primera visita hasta la entrega de fotos. Por algo llevan trabajando sin descanso desde 1997.

  1. Daniel Santalla, desde A Coruña hasta el más allá.

Daniel es fotógrafo desde 2013, pero en septiembre de 2015 colaboró en la boda de una amiga. Se enganchó al mundo nupcial y yo, que le sigo desde hace muchísimos años, me enganché a sus fotos y a su sensible estilo de fotografía. Desde entonces ha fotografiado bodas en la otra punta de España, lejos de su casa, millones de nuevas localizaciones y paisajes. Enfrentarse a algo nuevo siempre impone, pero su ilusión y las ganas de superación pueden con cualquier miedo.

Esa es precisamente su filosofía: Naturalidad, mucha felicidad y amor. No hace falta nada más para captar los sentimientos en un día tan especial. Vida, amor y pasión son las tres características principales que junto a la naturalidad hacen de Daniel Santalla la mejor opción para plasmar el bonito día de vuestra boda. Junto a él conseguiréis un álbum de fotos auténtico y natural, que refleje vuestros mejores momentos de un día tan inolvidable como este.

Todo el reportaje de boda de Daniel es impecable, pero siente especial predilección por los momentos previos, el inicio del día, los nervios que se mezclan con la ilusión y las ganas de comenzar una vida. Para él es un momento muy especial.

Si le recomiendo es porque siempre intenta captar vuestro día de una manera natural e improvisada, evitando los posados y dejando espacio y tiempo para disfrutar de un día que pasa rápido y hay que exprimir al 100 %. Consigue infiltrarse como si fuera un invitado más y es algo que a los novios siempre les ayuda a olvidarse de la cámara y que las imágenes sean un espejo de ellos mismos.

Trabaja con tonos cálidos y naturales que hacen de su fotografía algo especial y natural, escapando de la fotografía típica y centrándose en ser los ojos de las parejas que lo contratan para su día. ¡Sí, quiero!

  1. M2Visual Studio, Oviedo.

Después de terminar sus estudios de fotografía artística profesional en una de las mejores escuelas de fotografía del país, conocieron el trabajo que
estaban haciendo algunos fotógrafos americanos. Se dieron cuenta al instante de que se podían hacer reportajes de boda estéticamente muy potentes e interesantes. Y con el valor de ofrecer algo nuevo y mejorado, se animaron a crear su propio estudio hace ya 5 años.

Para M2Visual Studio una boda es una fiesta, en la que la gente está feliz, alegre, disfrutando… y eso se tiene que plasmar sí o sí en los reportajes. Por eso ellos se centran en captar las emociones de la manera más natural posible pero siempre aportando su alto valor estético.

Disfrutan mucho fotografiando todos los momentos de una boda, cada uno tiene algo especial que lo hace único. Aunque si tuvieran que elegir, se quedarían con los preparativos de la novia. Para ellos es un verdadero privilegio acompañar a las novias en ese momento, pues se genera un ambiente muy especial, una mezcla de complicidad, nervios e ilusión que solo comprendes cuando lo ves en directo.

Pero lo más importante para ellos son, sin duda alguna, sus parejas. Sus reportajes son verdaderamente únicos, trabajando siempre con mucha
honestidad y teniendo presente en todo momento que las parejas deben disfrutar al máximo de su día.

  1. Light of Feathers, Madrid.

Conozco a Nuria y a Laura personalmente, así que sé que detrás de su sueño llamado Light of Feathers, sé que hay muchos años y horas de trabajo, muchas noches sin dormir, muchos ratos en sus oficinas nómadas e improvisadas en cualquier lugar, siempre con infinita ilusión de crear con sus imágenes una filosofía y estilo de vida.

Les gusta hacer las cosas con cariño y dedicación, quieren que las parejas vean en sus fotografías el reflejo perfecto del día de su boda y de esta manera tener el mejor recuerdo. Les gusta contar su historia a través de imágenes y que nunca dejen de emocionarles las fotografías.

Cada boda es diferente y cada boda es un reto, y les encanta. Lo más complicado es que la boda no es ficción, es una realidad, es la vida misma, son momentos que no se pueden repetir, emociones, expresiones y sentimientos que suceden en cuestión de segundos y si no estás ahí en el momento indicado los pierdes. Pero ellas siempre están al quite con su cámara.

También a ellas les encantan los preparativos, esos momentos de nervios en los que los novios les muestran toda su confianza, se sinceran y les encanta estar con ellos en ese ratito tan importante. Las fotografías de pareja es otra de su parte favorita, es el momento en que se relajan, toman conciencia de que se acaban de casar y empiezan a disfrutar de una manera más tranquila y divertida todo el proceso. Si lo unen, que lo hacen, junto a un bonito atardecer, el momento no puede ser más ideal.

Y los novios se quedan felices y las recomiendan a sus conocidos no solo porque a ellas dos te las quieres comer a besos, sino porque todo lo hacen desde el corazón, y disfrutan de cada boda como si fuera única. Se nota cuando trabajas con ellas que les encanta su trabajo y siempre dan su mejor versión que ya es, de por sí, inmejorable.

  1. Lorena Carnero Fotografía, La Rioja y España entera.

Cuando alguien le pone su nombre y su apellido a su negocio es que está muy orgulloso de su trabajo y muy convencido del servicio que vende.

Después de una crisis existencial (benditas crisis existenciales en las que muchos hemos abiertos los ojos), Lorena Carnero no sabía a qué dedicarse ni qué estudiar, así que comenzó un Grado Superior de Imagen que le fascino. Eso le llevó a hacer prácticas en dos reconocidos estudios de fotografía social y se enganchó al trato humano y la cercanía que el trabajo de fotógrafo le permitía tener con el cliente.

Es feliz con su trabajo, y eso se nota porque ella y su equipo siempre acuden a las bodas super motivados, con un trato de base de lo más cercano y siempre con la confianza plena del cliente.

Y muchos años les ha dado experiencia y la posibilidad de enfrentarse a muchos retos y situaciones de todo tipo, como el estrés de la pareja y sus familiares el mismo día de la boda. Pero es normal, para los novios es todo nuevo y para Lorena Carnero&team es su trabajo: darles confianza y mostrar que los problemas siempre pueden solucionarse.

Pero cuando llega la sesión de pareja todo se olvida: Los invitados están distraidos y los novios pueden tener un momento a solas. Siempre es un momento muy mágico.

¿Y por qué les recomiendo? Por la pasión que le ponen a su trabajo, que no es solo un trabajo, sino una forma de vida.

  1. Lara Onac, Madrid & Barcelona.

A pesar de estar conectada a la fotografía desde hace ya 16 años, nunca le había atraído la fotografía de boda hasta hace 5 años cuando una de sus mejores amigas -que también es fotógrafa- le pidió fotografiar el día de su boda. Fue como amor a primera vista. Ese día se dio cuenta de que lo que realmente le gustaba era contar historias, y qué mejor que historias de amor de gente bonita durante uno de los días mas importantes de su vida.

Su estilo de fotografía es natural y busca retratar la conexión entre las personas y las emociones que van sucediendo durante el tiempo que comparten juntos. Para Lara Onac la comunicación es clave: cuanto más conoce a sus parejas, mejor refleja su personalidad en las fotografías. Convertir en recuerdos los instantes más importantes de ese día es un regalo para ella, y hace de su magia para capturarlos con honestidad y creatividad. ¿El único requisito? Que haya mucho amor y ganas de disfrutar.

El arte como tal es una disciplina en constante evolución y por ello como fotógrafa que es no deja nunca de aprender. A pesar de tener un estilo definido, le gusta seguir formándose para poder ofrecer a sus clientes siempre su mejor versión.

“Probablemente los cambios en las condiciones meteorológicas son lo que más afectan tanto a los novios y el fotógrafo como al resto de proveedores, pero no hay que olvidarse de que lo importante es que los novios y sus invitados disfruten de su día, el resto con una buena planificación y una actitud positiva siempre se resuelve.” ¡Esa es la actitud Lara!

Para ella es muy difícil quedarse con solo un momento de la boda, pero si tuviera que elegir sería el momento del sí quiero y el beso. Le puede la cara de emoción de los novios en ese momento. Es cuando para ella empieza de verdad la fiesta y los novios por fin se olvidan del estrés y empiezan a disfrutar a tope.

Si buscais unas fotos naturales, elegantes y atemporales, ella es vuestra fotógrafa. Su objetivo como fotógrafa de bodas es brindar una experiencia personalizada e inolvidable. Al fin y al cabo, su trabajo es una colaboración entre los tres, en la que la comunicación y la creatividad son clave e indispensables para que el resultado sea lo mejor posible. No importa si vuestra boda es grande o pequeña, clásica o moderna, Lara y su equipo capturarán vuestro día con honestidad y mucho amor. Se desplazan por toda España e incluso el extranjero, allá donde vuestra historia de amor les lleve.

  1. Caleidoscopia, Madrid, La Rioja y toda España si es necesario.

Sus fotógrafas creen, con razón, que la fotografía tiene un poder para transformar la realidad excepcional. Suelen decir que es un arma de construcción masiva, y por eso empezaron trabajando para ONGs y otros proyectos sociales. Con el tiempo se dieron cuenta de que si vinculaban su trabajo como fotógrafas de bodas con la labor que hacían en las ONGs, el potencial transformador de su trabajo aumentaba exponencialmente.

Y así nació CALEIDOSCOPIA, un proyecto fotográfico transformador que pretende convertir cada boda en una acción de cambio en el que dedican el 10% de todas sus bodas a impulsar proyectos sociales. De este modo sus bodas son mucho más que una celebración, se convierten en una acción de cambio pues, como en el caleidoscopio, cada pieza por pequeña e insignificante que parezca supone todo un universo.

Antes y después de la boda, los procesos son sencillos, con soluciones y mucha confianza. Durante la boda, sin embargo, se vuelven invisibles. Se convierten durante todo el preceso, eso sí, en amigas de las personas que las eligen para acompañarlas en todo momento tratando de facilitar el proceso previo, algo que para algunas parejas, a veces, puede resultar tedioso.

Su estilo es la fotografía documental, interrumpiendo lo mínimo. No les gustan los posados, ni las típicas fotografías. Buscan movimiento, instantes de realidad. Trabajan con los sentimientos para contar la historia de sus parejas tal y como sucede. Su reto es, en verdad, captar su verdadera esencia.

Su reto más grande hasta ahora ha sido enfrentarse al covid: reinventarse y adaptarse a un estilo de boda diferente, más cortas, con menos personas invitadas y nuevas dinámicas más seguras para la salud. Su objetivo ha sido encontrar la belleza y la emoción en los momentos más duros, animar a las parejas que estaban a punto de tirar la toalla y hacerles ver que era cuestión de adaptarse, no de parar sus vidas. Hasta ahora, lo han conseguido con todos sus novios.

Ante la pregunta “¿qué parte de la boda es la que más os gusta fotografiar?” la respuesta es contundente: TODAS. Disfrutan muchísimo su trabajo, conectan con las familias de nuestras parejas… para ellas formar parte de un día tan especial tiene mucho valor.

Aman lo que hacen, lo suyo es es contar historias, y esa energía se transmite tanto en el trato con las personas como en el resultado de sus fotografías. Una vez una clienta les definió como fotógrafas de vidas, y desde entonces lo han hecho suyo y son fotógrafas de bodas, de vidas y de historias y eso es lo que se lee su trabajo. Quienes busquen unas fotos reales, quieran disfrutar de su gran día y olvidarse de las cámaras, pueden contar con ellas.

  1. Heartmade Weddings, Bilbao, San Sebastián y donde les reclamen.

Alisa fue la precursora de casi todo lo que está detrás de la empresa, pero fue el amor el culpable de la consolidación de Heartmade Weddings, tal y como ocurre con las historias que se dedican a contar. Mikel, con experiencia en el mundo del vídeo y Alisa, en el de la fotografía, se conocieron hace 6 años y decidieron materializar este proyecto juntos con la pasión por el arte y lo romántico como motores creativos.

En Heartmade Weddings hacen fotografías desde el corazón y para el corazón. Intentan que todas sus parejas se conmuevan con sus imáganes casi de la misma forma que durante el día de su boda. También buscan que sus fotografías estén imbuidas del poder de comunión. Con esto se refieren a que quieren que sus fotografías tengan el mismo efecto de reunión que tienen las de nuestros padres y abuelos, que consigan reunir a toda la familia en torno a ellas y que se muestren atemporales.

Como fotógrafos retos ha habido muchos. Por hablar de algo que no sea el fiasco que ha supuesto el 2020 por las razones que todos conocemos, el mayor reto, sin duda, fueron las bodas que fotografiaron durante su estancia en Canadá. Es un país muy diferente al nuestro y tanto las personas como las bodas tienen su propia idiosincrasia a la que se tuvieron que adaptar.

En cuanto a momentos, es cuando se cuelan en la casa de sus parejas y los nervios están aún a flor de piel (casi se puede tocar la euforia contenida a punto de estallar en forma de microcosmos de emociones) su momento favorito. Para ellos es un momento precioso en el cual se sienten unos privilegiados por formar parte de ese día tan especial y además de una forma tan íntima. También suele ser un momento extrañamente divertido para ellos porque, al no ser nada intrusivos y querer pasar desapercibidos, tienen que adaptarse moviéndose por el entorno como unos auténticos ninjas de la fotografía.

Heartmade Weddings están aquí para todas aquellas parejas que quieran una fotografía de boda elegante y sofisticada, pero con un toque alternativo. Fundiendo la fotografía artística y la documental, intentan ofrecer un trabajo honesto y lleno de pasión, que se grabe en la retina y hable directamente al alma. Se afanan en retratar todo el abanico de sentimientos que se ven en una celebración de estas magnitudes y sobre todo se centran en destilar la esencia de cada boda para perpetuarla así en todas y cada una de sus fotografías. Sienten auténtica devoción por las bodas, pero no le tienen miedo a todas aquellas que se quieran alejar del clasicismo más puro. Han fotografiado elopements y ceremonias súper íntimas en rincones muy remotos que, aún tratándose de celebraciones más humildes, harían estremecerse a cualquiera que estuviese delante de ellas.

Todas aquellas parejas que estén pensando en contar con ellos tienen que tener claro que están contratando, no a uno, sino a dos fotógrafos profesionales, cada uno con su particular visión, y que trabajan las bodas de forma exclusiva. Esto quiere decir que siempre van juntos y se dedican en cuerpo y alma a una única boda por día.

  1. Alicia Nacenta Photo, Madrid y el mundo.

Antes de dedicarse a las bodas trabajaba en una agencia de publicidad y luego en moda y casualmente su primera boda fue a un cliente, ¡su jefe de aquel momento!. Le gustó mucho el resultado de su trabajo y a ella la experiencia le encantó. A raíz de esa boda surgieron otras y fue entonces, a finales de 2010, cuando decidió crear su propia empresa en la que ahora son una pequeña familia. Con los años se han especializado en bodas internacionales y destination weddings, fotografiando parejas en la India, Grecia, Nueva York, Uganda…y también otros muchos destinos al igual que su querida España por supuesto.

¿Su filosofía? Be natural my friend! Retratar el amor, las emociones de esa pareja y su gente querida tal cual es, ser uno más en vuestra boda para poder captar los momentos tal y como suceden, siempre desde la discreción, con un toque creativo, elegante y aportando en todo momento su profesionalidad.

Para Alicia Nacenta cada boda en sí es un reto. Todas tienen una parte en común pero a la vez cada boda es única y hay que estar siempre muy al tanto de no perder “el momento” y los detalles que en cada boda pueden suceder de manera diferente.

Por otro lado, al hacer muchas bodas internacionales y multiculturales, siempre se han encontrado retos como los rituales de cada religión, el idioma, las culturas de cada país…por eso les gusta prepararse con antelación y conocer muy bien a cada pareja, su cultura y su entorno. Para ellos es muy importante conocer a fondo a sus parejas antes de la boda.

Su parte favorita a fotografiar en una boda, la mayoría de las veces son dos, los preparativos y la ceremonia, ésta en particular suele ser muy emotiva y se suelen olvidar de que están ahí por lo que les permite hacer fotos muy especiales. Aunque, me confiesa, que para ser del todo sincera cree que cada momento de la boda tiene su magia.

Y mejor que yo, os animo a que os leáis las recomendaciones que han escrito en su página de FB sus propios novios, ¡terminarán de convenceros!

  1. JFK Imagen Social, donde les llamen.

Karmen y Juan empezaron a hacer bodas hace ya 9 años. Con un poco de perspectiva, da hasta vértigo. Se dedicaban al mundo de la imagen y el marketing y se juntaron para poder trabajar en lo que nos gustaba: fotografiar momentos y vivir experiencias que les permitieran conocer gente maravillosa. Desde entonces no han parado de viajar y fotografiar a parejas de todo el mundo.

Es de sobra sabido que adoro a Karmen y Juan y que he contado con ellos para el bautizo de mi hija Elena y para fotografiar otros momentos familiares más íntimos, ¡incluso estuvieron a mi lado durante la gira de The Wedding Mafia Trip! Así que no lo dicen ellos, lo digo yo: JFK es pasión, pasión por vivir cada momento como si fuera el último, reírte a carcajadas y bailar como si nadie mirara. Les encanta contar historias naturales, sin posados, de ese tipo de historias que sin darte cuenta te dibujan una sonrisa de oreja a oreja.

A la hora de buscar fotógrafo es mirar y comparar, estudiar con detenimiento si como novios encajáis con el estilo y personalidad de los fotógrafos. Ver un reportaje de boda completo -no solo fotografias seleccionadas de cada celebración-, visitar la web… pero si hay algo que es difícil de encontrar es el feeling, y con Karmen y Juan lo tenéis garantizado. ¡Es lo más importante!

JFK son, en definitiva, un equipo de foto y vídeo que intentan facilitárselo todo de la mejor manera a sus parejas. Ofrecen una misma línea de trabajo, y es que el día de la boda están tan acostumbrados a trabajar juntos que todo es mucho más sencillo, y a la hora de contratar sólo trataréis con un proveedor que lo gestiona todo. Son, por resumir, una apuesta segura.

  1. Natalia Ngestudio Fotografía, Madrid.

Ngestudio se creó hace más de 10 años pero esto viene de mucho atrás. En 2005 terminó sus estudios de fotografía y empezó en el mundo de la moda de la mano de prestigiosos fotógrafos del mundo de la moda. No tardó mucho en diversificar y unirse al reportaje social que tanto le llamaba y con el que se siente tan identificada por la cantidad de sentimientos y emociones que hay en el ambiente de estos reportajes.

La filosofía de Ngestudio se basa en las conexiones. La confianza que generan con el cliente, y a partir de ahí todo empieza a fluir. Les gusta fabricar sueños a través de sus fotografías y crear una experiencia a todos los que confían en Ngestudio: detrás de cada reportaje hay una historia y eso se tiene que contar. ¿Su objetivo? Que sus clientes puedan revivir las emociones y los sentimientos.

Hacen un máximo de 20 bodas al año para dar lo mejor de ellos mismos y que cada pareja se sienta especial como les gustaría sentirse a ellos. Son un equipo de 5 personas que lo dan todo en cada trabajo, que destaca por el juego de luces y emociones como seña de identidad.

Para ellos cada sesión es un reto porque buscan crear esa experiencia única y que el cliente lo recuerde con una sonrisa siempre. No es fácil tener los 5 sentidos más un sexto para estar pendiente de cada detalle, de que todo el mundo esté a gusto, poder capturar esos momentos tan íntimos, encuadrar, componer, jugar con la luz y las sombras como les gusta…

Su trabajo es altamente recomendable por su fotografía emocional, documental, por sus fotos con luces y sombras, por ese sentimiento de revivir un día tan especial mirando las fotografías y sentir ese momento que ha sido único y, por supuesto, por la experiencia que crean junto a los novios fabricando sus propios sueños y porque se dedican en cuerpo y alma a vuestro gran día.

  1. Blanc Mate, Girona.

Blanc Mate empezó de la manera mas surrealista que puedas imaginarte. Al principio a Marc -alma mater- no le gustaban las bodas, empecé por “compromiso” cuando la hermana del primo de un amigo le pidió hacer su reportaje. No lo pasó bien ese día. El resultado del reportaje no fue malo, simplemente él se sentía fuera de sitio. Dos o tres bodas más tarde tenía claro que no me quería dedicar a ello. Un par de años más tarde se vio de nuevo en la “obligación” de hacer un reportaje de boda por compromisos familiares. Y ese día se juntó todo: pareja enamorada, detalle por su boda, buen tiempo, jóvenes… Todo fue fácil y sincero. Llegó a casa agotado pero con la adrenalina a tope de haber disfrutado del trabajo bien hecho. A partir de ese día supe como tenía que enfocar su trabajo en las bodas.

Y desde entonces, Marc apuesta por lo natural y la proximidad: desde la comunicación entre él y los novios, pasando por la edición de las fotos. Para él las cosas tienen que ser fáciles en todo momento. Si puede ayudar para que vuestra boda sea mejor desde el punto de vista de la foto, lo hará. Porque se implica con sus parejas tanto como vosotros le dejéis hacerlo.

Uno de los mayores retos que tiene como fotógrafo es el de crear un reportaje atemporal. Las modas van y vienen, pero siempre ha tenido muy claro que quería hacer reportajes que dentro de 20 ó 30 años puedan apreciarse sin problema donde lo único que “diera el cante” fueran los peinados o algún “outfit” de tiempos pasados.

Le gusta disparar sobreexponiendo ligeramente la imagen porque cree que eso da unos tonos de piel más bonitos. Posteriormente, en la edición, es donde intenta que todo quede lo más neutro y real posible. Ahí es donde aprovecha para jugar con el contraste y la saturación.

Le gusta mucho documentar las horas previas a la boda en sí. Suele llegar pronto al sitio y le gusta hacerse con la gente e ir captando cómo sube el ritmo mientras se acerca la hora de la ceremonia. A partir de allí se pongo en modo “ojos de invitado” donde intenta documentar todo el día como si fuera un invitado más.

La parte de los retratos de pareja intenta que sea lo más breve que se pueda: 10 min como mínimo, 30 como máximo. Para luego volver y dar rienda suelta a todo lo que ocurra. ¿Alguien dijo fiesta? ¡Eso es el broche de oro de diversión para cerrar el día!

Siempre recomienda, haciendo gala de su honestidad, dos cosas a las parejas que le escriben: la primera es que miren, busquen y comparen. La fotografía de bodas es un sector muy bonito pero generalmente las parejas lo utilizan por primera vez y no saben si lo que uno les ofrece es lo habitual, esta en la media, es mucho o es poco. Que hablen y pregunten, que miren los estilos y sobretodo que se dejen guiar por el “feeling” que sientan.

Y la segunda reflexión es: “¿A cuánta gente conocéis con una cámara?, ¿y a cuántos de ellos les confiariais la responsabilidad de hacer las fotos de vuestra boda?”. Fotógrafos hoy día los puedes encontrar a montones debajo de una piedra. Alguien implicado, que entienda tu boda como realmente la sientes y que además sepa estar en el sitio correcto con su cámara, seguro que son muchos menos. Y Marc de Blanc Mate es uno de ellos.

¿Has tomado buena nota? Con estas recomendaciones de fotógrafos de boda ¡acertarás!

Un besote, Ana.

Publirreportaje