Happily Ever After

Muchos fotógrafos estarán de acuerdo conmigo, todo es mucho más fácil si los novios sonríen.

En alguna ocasión ya me habréis leído que la felicidad es algo que no se puede fingir ni ocultar y, hoy en día, conservar la alegría puede resultar hasta cierto punto revolucionario. Por ello, si los novios sonrién y son felices, con eso a mí me basta.

He asistido a practicamente todas las bodas de la gente que quiero y he llegado a una conclusión, y no es otra que la siguiente. Al final, me da lo mismo si la boda se celebra en la urbe o en el campo, si llueve o brilla un sol abrumador, si el catering es bueno o regular… No importa cómo y cuándo, lo esencial es estar allí viviendo su momento con ellos. Su momento.

Como novia sé que se siente por dentro la mayor de las felicidades. Como invitada, ¿qué os puedo decir?, que la felicidad es contagiosa.

Mi más sincera enhorabuena a Elena López Suárez, Victoria Martín de Hijas Partier y Bárbara Abella Muñoz, amigas que se casan este año y me contagiarán, sin saberlo, toda su alegría.