Con el otoño ya presente, es el momento de ir pensando en estilismos de invitada acordes a la estación y la climatología, porque de nada sirve lucir un “lookazo” si está totalmente descontextualizado.

Ya sabéis que, aunque de unos años para aquí disfruto más estando al otro lado del objetivo dirigiendo y coordinando los estilismos, de vez en cuando también me animo a ocupar ambos papeles.

Bicheando por Asos encontré este vestido verde tan favorecedor. Es verdad que hay que dedicarle un rato y saber filtrar, pero de vez en cuando aparecen estas maravillas que no solo no están mal de precio sino que también disminuye las posibilidades de coincidir con otra invitada. Cosa que, por cierto, si pasara tampoco hace falta dramatizar y es mejor incluso tomárselo con humor y divertirse con la situación.

Pero bueno, volviendo al vestido, me gustó muchísimo el corte: con cuello chimenea, a la cintura, mangas abullonadas y falda midi plisada. Además el dibujo sutil del vestido, con un estampado tipo zig-zag, también me pareció todo un acierto.

Me encanta el verde en todas sus versiones, es un color que se repite a menudo por aquí, como en este otro look de invitada luciendo un vestido mini con mucho rollazo.

Escogí el vestido pensando en una boda de mañana y ya sabéis que en las bodas de mañana siempre es preferible asistir tocada para ser la invitada perfecta. Para las que sean un poco reacias a ponerse un tocado, este diseño de Masario (donde podéis encontrar un millar de opciones para cada ocasión y todas ellas estupendas) es la mejor opción porque a pesar de ser discreto, con el peinado adecuado resulta de lo más elegante y oportuno.

Y hablo del peinado porque también es importante saber escoger ya que un tocado ideal, puede verse de menos con una melena suelta -por ejemplo- o un look beauty poco acertado.

Hablando de beauty, en este estilismo me decanté por un maquillaje natural en el que destaqué el color de labios a juego con unos pendientes de Acus dorados con piedra drusa frambuesa a tono. Oui Novias también recogió toda mi melena en un recogido formal pero desenfadado y yo la verdad es que me vi muy propia para acudir a cualquier boda de mañana que se precie.

Por último, los zapatos seguro que ya me los habéis visto en más ocasiones, son de Magrit. Podríais pensar que en este tono es muy difícil combinarlos, pero a mí que me encanta darle una segunda vida (y una tercera y una cuarta) a los complementos, ya los he lucido en otros estilismos diferentes que podéis ver en las publicaciones de mi cuenta de IG.

¡Un millón de gracias a Elena de Buenavista Fotografía -de la que pronto os hablaré de forma más extensa- por estas fotos estupendas y con la que siempre siempre siempre es un gustazo trabajar!

Un abrazo, Ana.