La boda de Rocío y Brito

Rocío y Brito se conocen desde 2005, trabajaban juntos en la misma empresa (ella en Madrid y él en Oporto), pero en 2009 saltó por fin la chispa.

Rocío se enamoró de él y de la ciudad, pongo la mano en el fuego que fue en ese orden. Oporto (Portugal) es una de mis ciudades favortitas, y estoy segura de que el escenario ayudó mucho.

No fue hasta 2010 cuando empezó su relación, y 6 meses más tarde ya tenían fecha y lugar para casarse. Hay una frase de la película Cuando Harry encontró a Sally que me gusta muchísimo y que se podía haber escrito para Rocío y Brito:”When you realise you want to spend the rest of your life with somebody, you want the rest of your life to start as soon as possible”

Al fallecer el padre de Brito, la boda tuvo que posponerse hasta la primavera 2011, concretamente el 4 de junio. Tenía que ser en Oporto, tenía que ser ese lugar.

Fue una boda de mañana, así que los preparativos de la novia empezaron verdaderamente pronto. A Rocío la maquilló Tinoca, una maquilladora profesional muy reconocida en Portugal, y del peinado se encargó Sergio Hair Design.

Ese día Rocío lució su anillo de pedida, una alianza en oro blanco con 9 diamantes y unos pendientes en formato rosa de diamantes y oro blanco, propiedad de la hermana de la novia. Asimismo, para sujetar el velo Rocío llevaba un broche de oro blanco y diamantes, de la abuela paterna de Brito.

La novia elegió para el gran día un vestido de Manuel Mota para Pronovias en mikado de seda, de corte clásico y sobrio, recto, con cuello barco y escote redondo en la espalda. Llevaba una cola tipo catedral de aproximadamente 2 metros y medio. El velo era de tul de seda con borde y fondo en encaje que resaltaba sobre la sencillez del vestido. El ramo era un bouquet redondo de estilo romántico hecho de estomas, vivac y capullos cerrados de rosas blancas pequeñas. Rocío estaba guapa guapa, guapísima.

El novio tampoco lo hizo mal, con un chaqué de Hackett y zapatos de Carolina Herrera.


La hermana de la novia estaba también especialmente guapa, con un vestido tipo cabaret de Yolan Cris, echarpe de encaje clásico, sandalias con cristales tipo swarovski y bolso a juego, combinando a su vez con las pulmas y cristales del vestido. Así mismo, llevaba un tocado de pluma de faisán.

Ya maquillada, peinada y vestida, Rocío se subió en un Jaguar clásico (regalo de unos tíos de Brito) para dirigirse al lugar de celebración.

La Iglesia de São Francisco es una preciosa iglesia que no funciona como tal, no hay misas de forma habitual y regular. Está privatizada, pertenece a la Órden de San Francisco y para casarte ahí tienes que pagar un cánon. Está situada en la Ribeira de Oporto, enfrente de las famosas bodegas de vino de Oporto. Y para compensar un poco, la misa se ofició enteramente en español. Don José Benito, amigo de la familia de la novia, se trasladó desde España a Portugal para casar a los novios.

De la decoración floral de la iglesia se encargó Joaquim Santos, un profesional de 5 estrellas.

Las arras las llevó la tía abuela de la novia, a la que la novia siente como a una segunda madre.

A la salida, novios e invitados se dirigieron a la Quinta da Pedra Salgada, a orillas del Río Duero. El catering elegido fue Protokol.

Cuando los novios llegaron a la mesa nupcial, la madre de Brito tenía un detallazo preparado para la novia, unos pendientes de oro blanco y brillantes de David Rosas, como regalo de bienvenida a la familia.

Las mesas eran cuadradas de 8 o de 10 comensales. Los manteles eran de hilo blanco, y el centro estaba decorado con candelabros de metacrilato y velas, así como decoración floral en blanco y verde. Vajilla de Vista Alegre y cubertería de Cutipol.

Tanto los marcadores como las minutas tenían el lettering en color azul marino. Los meseros representaban lugares donde los novios habían estado juntos, procurando sentar a los españoles en destinos de España y a los Portugueses en destinos de Portugal.

Para los niños había niñera y sus mesas estaban decoradas con gominolas en vez de flores. Por si fuera poco, los baños contaban con completos kits de emergencia, y tan completos, porque había hasta Spray refrescante para piernas cansadas.

Regalaron a las invitadas pashminas con diferentes estampados florales envueltas en un lazo azul marino, color conductor de la boda.

A los invitados, sin embargo, les regalaron puros Cohiba y botellas de vino Oporto vintage, producción de la bisabuela de Brito, muy ligada a la producción de vino de Oporto.

No hubo un vals clásico, los novios eligieron la canción “Stuck on you” de Lionel Richie, por la historia que la canción relata y con la que los novios se identifican.

El ramo acabó siendo propiedad de Almudena Acosta Langa, y la liga, propiedad de mi hermana María.

La banda fue otro acierto, 10 integrantes tocando desde las 3 de la tarde hasta las 2 de la madrugada.

La noche de bodas la pasaron en el Hotel Yeatman de Oporto en una suite maravillosa con terraza encima del río. Para su luna de miel eligieron Singapur y Bali.

¿Cómo se dice “felicidades” en portugués? Pues eso, congratulaçoes. Muchos besos, Ana.

Si eres fan de La Champanera y quieres que te hagamos un reportaje de boda, solo tienes que mandarnos 10 fotos a ana@lachampanera.es y relatarnos tu historia. ¡Gracias!