La boda de Yolanda y Miguel

Mili y Yoyó se conocieron hace más de 10 años, y después de 8 años y medio de novios, el pasado 16 de julio de 2011 prometieron estar juntos para siempre.

Yoyó recuerda su pedida como un día muy especial. Su familia y sus amigos le enviaron un total de 26 ramos de flores. Como es habitual, la pedida se celebró en casa de la novia y allí se reunieron padres, hermanos, abuelos… y más tarde se animaron algunos amigos para celebrar la noche con alguna copa. Empezaba la cuenta atrás.

Yoyó y Mily se casaron en Gijón, en la Iglesia de San Julián de Somió. La novia deslumbró con un vestido de Josechu Santana, todo de encaje.

Como joyas vistió su anillo y pendientes de pedida, así como un broche de la abuela de Mily que habían lucido todas sus hijas y nietas. En el pelo, la novia lució un original tocado de pedrería y cristales de Swaroski, con un moño bajo y suelto muy favorecedor.

Debido a la gran afición del novio al golf, sus compañeros de campo quisieron homenajear a los recién casados con esta divertida imagen.

Como no podía ser de otra manera, el convite se celebró en el Club de Golf Castiello, y el catering estuvo servido por Casa Gerardo.

Durante el aperitivo, y con música jazz flamenco de fondo, los más jóvenes aprovecharon para inmortalizar el día.

En cuanto al ramo, era un sencillo manojo de flores de paniculata elaborado por Flores Pando, también encargado de la decoración floral del evento a base, principalmente, de hortensias rosa fresa.

Una parte del ramo, Yoyó se la entregó a su cuñada y gran amiga Inés, y recorrió el salón esquivando a la misma mientras sonaba Pretty Woman. Finalmente, ambas se fundieron en un precioso abrazo, de los que hacen temblar los ojos. La otra parte el ramo fue, literalmente, atrapada al aire.

Antes de que se acabara la cena, la madre del novio sorprendió a propios y a invitados con un grupo de Tuna, lo que provocó que los más jóvenes se lanzaran a bailar alrededor de la mesa principal y de los propios tunos.

Para la apertura del baile, los novios se decantaron por el vals del Danubio Azul, y a continuación “Te quiero” de Hombres G. Y estas fotos, son siempre mis preferiferidas, pues ellas suelen estar mucho más relajadas que ellos, que van contando los pasos…

El momento más especial para Yoyó fue entrar a la iglesia del brazo de su padre y divisar al fondo a Miguel, que la esperaba nervioso. También cuando entregaron un ramo de margaritas a sus madres o simplemente, el hecho de ver cómo sus amigos les arroparon en un día tan especial para ellos.

Como guinda, los novios se fueron una semana a Mallorca y dos más a la costa oeste de Estados Unidos.

Desde aquí, le mando a los novios todo mi cariño. Los conozco desde hace años y les deseo todo, todo, todo lo mejor. ¡Mil felicidades! Ana.

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