Tengo esta boda guardada como un as en la manga desde hace más de un mes esperando el momento perfecto para poder redactarla con calma y hablaros de la novia de los 2 vestidos de Castellar Granados.

Hace algo más de 5 años, Diego supo al conocer a Lucía que era ella. Y un anillo precioso de ojo de perdiz de los años 20 vino a confirmarlo tiempo después.

Así, el 3 de julio de este año Lucía empezó sus preparativos de la mano de Víctor Maresco enfundada en una bata de Diseño 2 Lencería.

El vestido de novia era un diseño a medida de Castellar Granados quien desde el primer momento supo captar las ideas de Lucía y combinarlas hasta llegar al boceto final. El vestido, que en realidad eran dos superpuestos, combinaba a la perfección un estilo más romántico con otro más sencillo y lineal. Y para poder disfrutar del baile sin limitaciones ni incómodas colas, fue todo un acierto el segundo vestido de tirantes de lo más juvenil y estiloso. La verdad es que esta novia estaba guapísima con sus 2 vestidos de Castellar Granados.

Los zapatos fueron un regalo de la amiga de la novia: unos Manolo Blahnik de terciopelo azul que luego cambió por unas alpargatas de raso y terciopelo blancas de Castañer. Como complemento final, el ramo de novia de Elena Suárez.

Fue la propia Lucía quien se encargó de toda la papelería de la boda a través de Diente de León Invitaciones, un pequeño proyecto de invitaciones de boda que empezó a caminar justo después del confinamiento y que va creciendo poquito a poco. Además, homenajeó la profesión del novio diseñando toda la papelería con motivos culinarios.

Como regalos para los invitados, en la línea con toda la papelería, en lugar de marcasitios al uso Lucía diseñó unos recetarios con recetas inspiradas en cada uno de los restaurantes que daban nombre a las mesas para que los invitados replicasen la receta en casa. En la portada de cada uno de los libritos, caligrafiaron el nombre de cada invitado. ¡Todo estaba precioso en Dehesa de Valbuena!

De las fotos y del vídeo se encargaron mis amigos de JFK Imagen Social. Sobra decir, a la vista de las imágenes, que son unos profesionales como la copa de un pino y que todos sus reportajes -sin excepción- tienen un encanto especial difícil de explicar. ¡Es como si las imágenes hablasen!

Alrededor de un mes antes de la boda aún tenían la incertidumbre de si podrían celebrar la boda como la tenían pensada porque las restricciones cambiaban prácticamente cada semana, así que para gestionar mejor los nervios y disfrutar de los preparativos hasta el último momento, decidieron acertadamente contratar a las wedding planners Vichy Weddings para que les ayudasen con la coordinación del día de la boda y las semanas de antes.

Por cierto, para el cóctel contaron con la Banda La Repera. Los novios y sus amigos que son todos muy bailongos, ¡disfrutaron al máximo de la celebración!

No puedo terminar este reportaje sin transcribir las palabras de la novia que me han hecho muchísima ilusión: “Ana, te sigo desde hace muchos años y siempre has sido un referente para mí, es todo un orgullo que te haya gustado nuestra boda y quieras compartirla.”

¡Estoy convencida que esta boda os va a gustar tanto como a mí!

Os lo dije.
Un beso, Ana.

PD: ¿Queréis ver otra boda de JFK con otra novia con otro vestidos de Castellar Granados? Pues seguid leyendo este otro post: “La novia de la falda de tul con capas irregulares