Le ponemos especial cuidado a todo lo que os recomendamos y, en el 90% de los casos, solo os hablamos de los proveedores una vez los hemos “testeado” en primera persona. Es el caso de la fotógrafa Cristina de Vaux y sus impecables reportajes de boda.

Su trabajo es una simbiosis muy personal, exclusivo, espontáneo y con un toque moderno. Personalizado porque con los años ha desarrollado un proceso por el cual ella es quien se adapta a las necesidades de la pareja o familia que la contrata y no al revés. Exclusivo porque solo acepta un evento por fecha y un número limitado de eventos al año, lo que me permite dar lo mejor de ella misma en cada uno de ellos. Espontáneo porque no hace posar a su novios, quiere que se sientan ellos mismos y no les hace mirar a cámara (el 95% del reportaje que entrego son momentos robados) Y moderno porque el estilo de fotografía que le sale de forma natural le lleva a veces a romper las reglas y a dejarse llevar por su lado más artístico, en la búsqueda constante del movimiento. Así es Cristina de Vaux.

Para ella es importante que cada pareja o familia sienta que no son uno más entre cientos. Es fundamental conectar con las personas y sentir que se mueven en la misma dirección. Está convencida de que no se puede encajar con todo el mundo y eso está bien, porque así nadie se siente decepcionado al final.

Para bien y para mal, no trabaja con pdfs de tarifas genéricas. Insiste: “para mí cada boda o sesión de familia que me llega no es una más. Cada pareja es importante y tiene sus necesidades específicas. Todo mi proyecto y mi proceso lo he construido con la finalidad de adaptarme yo a ellos, no que ellos tengan que adaptarse a una forma de trabajar preestablecida.”

Con ella, 100%, tendréis exclusividad. Es ella quien gestiona todo el proceso desde la primera llamada hasta más allá de la entrega del reportaje. No aceptar más trabajo del que puede abarcar le permite estar en cada evento al 100% física y mentalmente y entregar al final un reportaje de la mejor calidad.

También se involucra mucho con ellos, los novios. Por eso acepta solo un número máximo de bodas al año, lo que le permite conocer a cada pareja todo lo que ellos le permitan y descubrir qué es lo que realmente les importa del día de su boda.

Además, desde el primer mail ofrece a sus parejas guía y acompañamiento en el proceso de contratación e intenta mantenerse presente si les surge cualquier duda durante la preparación de su boda. Con Cristina de Vaux no hay sorpresas, ya que los novios sabrán exactamente cuál es el siguiente paso antes de que tengan que darlo.

La fecha de la entrega del material la deciden los novios. Cristina siempre ofrece 3 propuestas y lo que incluye cada una de ellas. Cada una tiene unas características y unas fechas de entrega diferentes, que pueden ir desde dos semanas a dos meses.

La entrega siempre se hace mediante galería online con doble contraseña para respetar al máximo la privacidad de los clientes y además también ofrece otras opciones: álbumes fine art totalmente personalizables a su gusto con posibilidad de réplicas para sus familias, cajas de madera con un USB que contenga todas las fotos de la galería online, lienzos con su fotografía favorita, solo copias impresas, solo el USB, etc. El límite lo ponen los novios.

Además de bodas, Cristina de Vaux también es brillante es fotografía familiar y de pareja, así como su trabajo para marcas y negocios que quieran dar un giro a su imagen online. Para mí, no hay duda. ¡Es una apuesta segura!

Un abrazo, con cariño, Ana.
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