Aunque Graziella Antón de Vez pronto cumple 2 años de andadura, para mí es todo un descubrimiento que siento no haberos compartido antes. Su trayectoria, larga, exitosa y apasionante, la trae de vuelta a Barcelona para iniciar su propio proyecto de novias con su propia visión de la moda.

Ya sabéis que me gusta ponerle el punto sentimental a los proyectos, porque creo que son los que tienen más espíritu y, por ende, más encanto. Así, después de ser durante 20 años la directora creativa y diseñadora de la firma de ropa de bebé Normandie, una de sus niñas de arras de aquella época le pidió que le diseñara su traje de novia. Todo un giro profesional en el que vuelve a encontrarse ilusionada con todas esas pequeñas clientas, esta vez rodeadas de tules, sedas y gasas.

Graziella Antón de Vez se ha inspirado en la literatura, y se ha dejado llevar por los trajes representados en los cuadros de la hermandad prerrafaelita como Rosetti y Burna Jones. Ella y su compañera Elena Méndez, grandes conocedoras del punto y los tejidos, han creado una línea de trajes para novia en la que tenían claro que querían mezclar estas dos materias.

Juntas han trabajado sobre suaves tejidos de damasco en beige con flores que conjuntan con un cuello tricotado en punto a mano y bonitos cordones que rematan la prenda, en vestidos de dos capas en crepe y tul de bambú con seda, con incrustaciones de flores tricotadas en un suave algodón y en cuerpos de punto, faldas de tul, pequeñas capas tejidas a mano en cashmere y merino… para dar a la colección un aire especial, melancólico y romántico.

En definitiva, Graziella Antón de Vez ha creado una colección de máxima calidad para novias con estilo, sencillas, cálidas sin renunciar a ese toque único que las diferencie sobre las demás en la que los tejidos de toda la vida, naturales, como el tul de seda con bambú, los damascos de seda y los finísimos voiles de cotton ecológico son los protagonistas.

¡Descubre más en la web de Graziella Antón de Vez o en su cuenta de IG @graziellantondeveznovias!

Un beso grande, Ana.

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