Desde que vi este vestidazo de María Barragán quedé prendada de él y tenía fotografiarlo sí o sí en una de las editoriales de La Champanera. Se trata de un vestido que me encanta por ser sexy a rabiar sin perder atisbo alguno de elegancia.

Este diseño de María Barragán tiene un corte ajustado que realza la silueta femenina y unos maxi volantes que aportan movimiento y volumen al vestido de una forma de lo más divertida y bonita. También son un puntazo en toda regla, la raja lateral en la falda del vestido y la hilera de botones de la espalda.

Los pendientes, a los que seguro que tampoco habréis podido quitar ojo, son de Ninety. En Ninety hacen joyas artesanales con gemas talladas a mano, partiendo de la piedra en bruto con mucho cariño y gusto crean piezas tan maravillosas como la que aquí veis. Sin duda, joyas especiales que merecen acompañar a las novias en su gran día.

Para permitir lucir vestido y pendientes sin tapar detalle alguno, Mg Beauty realizó un moño trenzado con flequillo lateral de lo más bonito. Para el maquillaje de Claudia se decantó por tonos rosas para ojos y labios, un remate muy fresco y primaveral.

Además, esta novia me pedía a gritos unos taconazos y opté por estas sandalias metalizadas y doradas de Mariela Madrid, que además de ser comodísimas son de lo más versátiles. ¡Imaginad un lookazo con unos vaqueros y las sandalias!

Inevitablemente, este vestido me trasladó al Sur y por eso, junto con Ana de Cerezas de Colores, ideé un montaje de la mesa que recordase a los patios andaluces: toques de un azul imponente, mucho blanco, flores y azulejos.

Con ayuda del menaje de Cashmere, de unas maravillosas flores rosas, de su buen gusto y de su experiencia como wedding planner, Cerezas de Colores interpretó a la perfección el concepto que le trasladé y realizó esta mesa tan espectacular que fotografió Light Of Feathers en los jardines de la finca El Chaparral.

Espero que os guste tanto como a mí esta editorial con sabor a primavera.

Un abrazo grande, Ana.