Naturalidad

Sí, ya nadie quiere fotos posadas. Nadie busca la fotografía perfecta de mirada al frente. Nadie se enorgullecería de un álbum de boda que no transmite nada. Al menos nadie que yo conozca.

Hace un par de años alguien, no recuerdo quién, publicó la foto de una novia descalza hablando por el móvil mientras los invitados disfrutaban del cóctel. “¡Qué crack!”, pensé en aquel momento. “¡Qué bronca me caería de mi padre!”, me imaginé a continuación.  “¿Y qué?”, me reí por último, como si eso fuera lo peor que he hecho.

Porque luego son esas fotos de las que te acuerdas, las que no te cansas de ver una y otra vez. Qué fatiga imaginarme una foto oliendo el ramo, qué pereza tener que mirar al infinito con cara de boba e ingenua, cuando al infinito hemos ido y vuelto tú y yo ya un par de veces.

Foto: Les Bons Moments

Lo hablaba con mis amigas Nina y Elena hace un par de días. Que sí, que a veces las palabras reconfortan, pero todas nos quedamos con los gestos. Esos espontáneos donde el sentimiento sale a borbotones por cada línea de expresión, esos que no te esperas y son, por ello, mucho más gozosos. En un guiño o en una sonrisa podrás encontrar toda una historia.

Foto: Camille Collin Photographe

Foto: Ellia Sills

Foto: Couche Photo

Porque una foto al aire, una foto cualquiera, te la hago hasta yo. Te la hace mi abuela con su nokia del año pun. Menos resolución, pero igual de vacía. Complicidad y personalidad, eso es lo que hay que fotografiar.

Foto: Elena Bau Fotografía

Foto: Pinterest

Hemos venido a ser nosotros mismos, a pasar el rato lo mejor que se pueda. Hemos venido y a veces nos vamos, habiéndosenos olvidado la naturalidad por el camino.

Un fuerte abrazo, Ana.