Conozco personalmente todas las fincas del Grupo Mónico, y por eso he realizado allí en los últimos años un montón de nuestras editoriales y por eso también entiendo que siempre tengan su calendario de bodas a rebosar.

Sus espacios, a simple vista, necesitan poca explicación: sus inmensos jardines, las casas principales que los acompañan, las vistas espectaculares… hablan por sí solas.

A las 4 fincas para bodas que gestiona el Grupo Mónico a cual más bonita y con más encanto, se une la calidad de su gastronomía, puesta en escena y un mimo dedicado a los detalles. Es la seguridad de saber que vas a organizar una fiesta irrepetible lo que hace que sus novios decidan reservar la fecha de su gran día en el Grupo Mónico.

Por algo el Grupo Mónico cuenta con un selecto “club” de antiguos novios, entre los que se encuentran socialités, celebridades y políticos, que desde 1989 se enorgullecen de formar parte de la familia y de la historia de la casa. Podría decirse que muchos pedacitos de la historia reciente de Madrid se han vivido en Mónico.

Es importante resaltar, porque creo que no se presta en general suficiente atención a la seguridad legal e higiénico sanitaria, que Grupo Mónico te da la tranquilidad de contratar un proveedor que cumple toda la normativa. El desembolso que hacemos es tan importante que parece incomprensible -si lo comparamos con la compra de un coche- hacer una adquisición en un concesionario sin licencia.

Efectivamente es un día muy especial en la vida de una pareja, y creo que la ilusión que nos invade -a todos- durante los preparativos de nuestra boda hace que no nos pongamos en el peor escenario. Sin embargo, han sido muchas veces las que les han contactado parejas que se han quedado sin espacio de celebración a pocos días de su evento por problemas de licencias, quiebra, sanitarios etc. ¿Cuánto vale entonces la tranquilidad que Grupo Mónico aporta?

La Casa de Mónico, El Cortijo de Mónico, El Soto de Mónico y La Cañada de Mónico merece la pena ir a visitarlos para enamorarse in situ y reservar la fecha para 2023… ¡antes de que vuelen!

Un abrazo, Ana.
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