No sé si recordaréis que a principios de abril -cuando todo este embrollo virulento se desató- decidí apoyar con la visibilidad de mis plataformas digitales a una marca del sector nupcial que encajara con mi estilo, hubiera tenido que paralizar su actividad y fuera pequeñita o acabara de empezar.

De entre todas las marcas que me escribieron, me gustó especialmente la idea, el trabajo y la puesta en escena de Cousa Rica: una empresa gallega de coctelería sabrosa y divertida.

El blog post “Cousa Rica, los mejores cócteles para tu boda” en el que os hablé por primera vez de su trabajo, fue todo un éxito. Y es que de verdad ofrecen un trabajo original, de lo más apetecibles para los invitados y -a falta de poder testearlos- con una presentación súper estética y currada.

Pero es que, además de cócteles, también hacen sus ya famosas piruletas “Riquiñas“. Surgieron a raíz de una vieja receta de caramelo (el típico que hacían las abuelas en casa) con sabor a piña y, para darle un toque más suyo, decidieron añadirle coco rallado por encima para elaborar sus propias piruletas de piña colada. Cuando las regalaron, tuvieron tanto éxito que se animaron a probar con diferentes modelos y recetas para empezar a comercializar estos dulces personalizables para eventos.

Sus piruletas se hacen de forma artesanal y de una en una. Los ingredientes principales son azúcar y agua, a los que les añaden otros elementos como puede ser zumo de limón para evitar que esta mezcla cristalice. Partiendo de esa base juegan con colores, impresiones en papel de azúcar, figuritas de azúcar… para poder ajustarlas al gusto del cliente.

También tienen otro tipo de piruleta que elaboran con un edulcorante apto para diabéticos que no produce caries. Una vez hecha la piruleta hay que trabajar muy muy rápido, ya que el caramelo siempre quiere humedad y si no nos damos prisa la piruleta se vuelve pegajosa y sería imposible embolsarla. Así que las envasan en bolsitas de celofán siempre muy bien cerradas. Todo este proceso, por supuesto, se hace completamente a mano y con mucho cuidado, lo que limita su producción y un máximo de entre 20 y 30 unidades por hora dependiendo del modelo.

Sus Riquiñas aceptan todo tipo de personalizaciones. Pueden variar los colores, añadir purpurinas, figuritas de azúcar, e incluso impresiones personalizadas. Y cómo no, cuentan con un amplio surtido de sabores (desde algunos muy característicos para determinadas épocas del año como es el de turrón) a otros que mantienen todo el año como la exitosa cereza.

El 60% de sus pedidos son para el sector eventos (bodas, bautizos, comuniones…). Lo más demandado en estas ocasiones son piruletas con el nombre del protagonista o de cada invitado. Para ello eligen una piruleta “base” (bien sea en colores, con flores comestibles…) y en ella introducen papel comestible impreso con el nombre deseado. De ese modo obtiene un detalle mucho más personal y además hecho a mano.

Otro 30% de sus pedidos son para campañas de marketing. Empresas que buscan un detalle para el cliente que sea original, diferente, personalizado y que no se quede guardado en un cajón. En esas ocasiones lo habitual es personalizarlas con el logotipo de la empresa y con colores corporativos.

El 10% restante son pedidos para Navidad, halloween, pascua, fiestas, cumpleaños … épocas o momentos determinados del año.

Y como el precio siempre pica la curiosidad de todos, la verdad es que tienen modelos ya elaborados muy sencillos que van desde 1€ + IVA hasta 2,30€ + IVA la unidad. A partir de estos modelos pueden hacer modificaciones que incrementen el precio, pero rara vez es necesario.

¿Te animas a hacerte con estos dulces personalizables para tu evento o celebración especial, un cumpleaños diferente o para regalar en Navidad? ¡No te quedes sin ellas!

Un besote, Ana.