Hoy os sorprendo con un reportaje de boda muy especial de la mano de ESIF Fotografía. Se trata de la boda de Raquel y Carlos. Unas fotos, que la propia Raquel nos lo dice, cada vez le gustan más y un equipo para el que solo tiene palabras buenas. Se volcaron desde el principio.

A Raquel el amor le llegó, como a ella le gusta decirlo, directo a la puerta de casa; ya que se conocieron durante una reunión en su casa. Un amor a fuego lento, coincidiendo con amigos, hablando por mensajes, haciendo planes y finalmente con un noviazgo. 6 años en los que pasaron por diferentes etapas, muy buenas y no tan buenas, madurando en la misma dirección y llegando a lo que son hoy.

Tanto los planes de la pedida como de la boda cambiaron debido al COVID y al final como muchas otras parejas tuvieron que retrasar su boda para finalmente celebrarla en septiembre. Pero a pesar de todo, la boda salió de maravilla.

El vestido de novia que escogió Raquel para su boda fue un diseño de Laura Monge. Combinaba todo lo que buscaba, que representara su personalidad, que fuese sexy pero manteniendo una línea clásica y elegante, que llevara cola y velo. ¡Quedó precioso!

Del maquillaje y el peinado se encargó María Sandoval Style. La corona que llevó, regalo de sus hermanas, un diseño de Gisele de Launike Novias. Juntas buscaron lo más acertado, pensando en su personalidad, en la forma de la cabeza, los colores. Los zapatos también personalizados y regalo de sus hermanas los diseñó José Larrañaga. Unos zapatos cómodos, rosas y con mucho tacón; muy ella.

Otros complementos que llevó fueron el anillo que le había regalado Carlos cuando le pidió matrimonio, además de unos pendientes y una pulsera que le regalaron sus suegros el día de la pedida.

El ramo fue obra de su madre como fruto de la improvisación al no tener ramo todavía el día antes de la boda. Haciendo una combinación con las flores de los diferentes ramos que le habían enviado el día de la pedida las personas que más la querían (abuelos, hermanas, tíos, amigas) surgió este ramo. Un ramo improvisado y súper especial que completó con un camafeo con la foto de su abuela.

Hubo que simplificarlo todo. La idea de lo que era una boda de fin de semana con más de 300 personas se vio afectada por la situación y las prioridades cambiaron. Finalmente, se casaron en la iglesia de Nuestra Señora de Begoña, en la Florida. De la decoración floral de la iglesia se encargaron el Desván de Kuca, colocaron alfombras, reclinatorios, muchísimas flores. Ojo a la decoración del arco de la entrada, quedó estupenda.

Otro detalle que no os podéis perder y que sé que os encantará, es el guiño del novio a su madre, que ejercía de madrina. Carlos se realizó un chaleco a medida con el color del vestido de su madre. ¡Ideal!

La celebración y convite se realizó en Pozuelo, en la casa de una amiga de los padres de Raquel. Quilicua se encargó de la decoración y del catering. Una decoración única con centros de sofás chester, lámparas colgantes, una barra… Y para protegerse del frío, unos tipis de Tipichic a modo de carpa.

Un trenecito llevó a los invitados desde la iglesia hasta la finca. Una forma diferente a los típicos autobuses para el traslado de invitados. Este tren abierto, muy apropiado para el momento y la época, llevó a los invitados por un camino entre pinos al atardecer.

Otro punto que no podía faltar eran los mariachis, pues Carlos es mexicano y fue la manera de sentir México cerca y a todos los familiares que no pudieron ir a la boda debido a la pandemia.

El ramo tan especial que os comentaba arriba se lo regaló a su madre, totalmente por sorpresa, como agradecimiento por estar siempre ahí. ¡Si es que las madres son súper importantes! También regaló otros dos ramos a su madrina y a su prima.

El baile lo abrieron Raquel y su padre, después Carlos bailó con su madre y por último Carlos y Raquel. Se palpa la emoción en las fotos, ¿a que sí?. Terminaron con la llamada “vuelta mágica”, un baile mexicano muy divertido en el que el novio coge y da vueltas a la novia mientras el vestido queda al vuelo.

Espero haberos transmitido lo bonita que fue esta boda porque, de verdad, me he emocionado con lo que me contaba Raquel. Sobre todo, transmitiros algo que ya sabía pero que a veces olvidamos y que estos novios han dejado muy claro: la importancia de este día no es otra que celebrar el amor, la familia y los amigos.

¡Os deseo lo mejor!

Un besote muy fuerte, Ana.