En el papel, nuestra idea de una boda en un palacio, resultaba un concepto súper bonito que nos apetecía materializar. En la realidad, superó todas nuestras expectativas con un impresionante montaje de Cerezas de Colores en los salones de invierno del Palacio de Aldovea.

Todo giró en torno a la mesa, un diseño inesperado y con mucho estilo (trabajar con Ana de Cerezas de Colores siempre es un plus) que combinaba con magistral maestría sin perder de vista el escenario los tonos azules y rosas tanto en el menaje de Cashmere como en los menús de Una casa en el Árbol sustituyendo a la papelería de toda la vida.

Un look and feel de mesa tradicional, sí, pero con toques actuales y frescos para darle ese punto único y original que todos los novios quieren para su boda.

Todas las fotos de Sara de Caleidoscopia son una maravilla, apetece volver a casarse solo por ponerse delante de su objetivo. Ale G Colomer estaba especialmente radiante preparada por MG Beauty y con el estilismo que ideé para ella. Llevaba un vestido maravilloso de Marylise que tenía en mangas y cuerpo una combinación ideal de encajes así como una caída indescriptible en la falda.

En cuanto a los complementos, para una boda en un palacio los pendientes tenían que ser estos de Marina García. Sí o sí. Estilo chandelier en plata con baño de rodio, circonitas y morganitas sintéticas.

En cuanto a los zapatos, un diseño de Mariela Madrid en terciopelo rosa brocado y tacón medio ancho metalizado que, en palabras textuales de nuestra modelo, ¡no podían ser más cómodos!

Espero que os haya gustado tanto como a mí.
Un besote, Ana.
Editorial patrocinada