Una mesa de boda con contrastes para acertar y sorprender

Una mesa de boda con contrastes para acertar y sorprender

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Me gusta pensar que La Champanera es “algo más”. Que no es solo una cuenta de IG con fotos, sino que es un blog con cientos de artículos escritos con mucho cariño a lo largo de los últimos 10 años y que está acompañado por una cuenta en IG homónima que ha crecido de manera honesta y orgánica en la que comparto contenido único y propio (como esta producción que diseñé y que os describo a continuación), fotografías que son de mi agrado para que os sirvan de inspiración y vídeos como los de IGTV con ideas y consejos tratando de aportar, pues eso, “algo más”.

Así que con toda la ilusión del mundo, casi una década después de cuando publiqué mi primer blog post, aquí sigo a pie de cañón creando y diseñando contenido nuevo para inspiraros y ayudaros a darle forma de la mano de los mejores proveedores del sector la boda de vuestros sueños.

Y como no solo de vestidos de novia e invitada va la cosa, hoy os traigo esta preciosidad de mesa que Light of Feathers (con las que siempre es un auténtico gustazo trabajar) fotografió para mí en la galería acristalada de la bonita La Finca de San Antonio.

Cuando en la ofi cogimos retazos de inspiración, buscamos una idea que a priori no resultara predecible y tratamos de diseñar una mesa alegre, potente y muy visual mezclando 2 colores que casi siempre se combinan en un montaje de mesa por separado: Rosa y azul.

Con los bocetos en la pantalla del ordenador era la hora de ponernos en contacto con Inés de Options y bucear de la mano en su web -su listado de referencias es infinito- para dar las piezas perfectas que no solo encajasen con nuestra idea sino también con el entorno en el que nos encontrábamos: en el pabellón de un palacete madrileño con impresionantes vistas de la Sierra.

Para mí era también importante que el resultado fuera una mesa de boda realista. Es decir, que no fuera especialmente rebuscada ni “lujosa” para que una novia pudiera copiarla tal cual. Porque, a excepción de la cubertería de plata que es perfectamente sustituible por una bonita de acero inoxidable, el resto de elementos -si os fijáis- son sencillos.

Ya solo nos faltaban las flores, así que llamé a Laura de Naranjas de la China para que se uniera a mi locura y me siguiera hasta La Finca de San Antonio. Así, con el mapa que habíamos creado Inés y yo, Laura terminó de hacer magia con sus coloridas flores y su capacidad de magistral haciendo mix de colores, texturas y recipientes.

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¿Lo mejor? Desde luego que nos sentimos satisfechas con el resultado pero fue tan agradable como vernos un rato y charlar, para compartir palabras de ánimo y apoyo. Allí también estaba para echarme un cable con el montaje mi querida amiga Cartu de Flamintgo, que nunca falla cuando la llamo y la necesito.

Idear, contactar a unos y otros, organizar un shooting, fotografiarlo y echar el día, redactar, maquetar y publicar lleva un tiempo que rara vez se aprecia al leer un artículo en un máximo de 3 minutos. Todo eso compensa si también vosotros pensáis que La Champanera es “algo más” y os divertís, inspiráis y entretenéis con todos estos contenidos a los que yo, siempre siempre, les pondré infinito cariño.

Un besote enorme, Ana.