Inauguramos el verano con este vestido tan especial y provenzal de la nueva colección de Alma Aguilar que tuve el placer de enseñaros a principio de este año y cuyos diseños os fascinaron del primero al último.

Este modelo de Alma Aguilar que os enseño se llama Shyness. Confeccionado en gasa de color beige con detalles blancos, botones de nácar y puntillas. Una silueta natural y sin pretensiones lo define. Un homenaje a la timidez que quiere pasar desapercibido, pero inevitablemente no puede hacerlo porque es imposible pasar por alto los detalles característicos que lo componen.

Sara, nuestra modelo, se puso en manos de Yael Makeup y su equipo para su beauty look. Se decantaron por un maquillaje muy natural donde predominaban tonos de rosa y mientras para el peinado un delicado recogido con lazo.

Los pendientes que acompañan a esta novia provenzal son de Acus Complementos. Su forma, su tamaño pequeño y su color rosita claro bien merecía acompañar este estilismo que es pura elegancia y discreción.

Los zapatos de Balambae, en la ofi los hemos bautizado como los zapatos más versátiles de la historia. Y es que ya os los enseñamos en una invitada hace unos días, pero es que en novias también quedan de maravilla ¿a que sí?

A esta novia provenzal no la acompaña un ramo sino esta espectacular mesa que diseñamos junto con Ana de Cerezas de Colores en uno de los patios de El Cortijo de Mónico.

El protagonista indiscutible de esta mesa son las frascas cerámicas de 1490 Deco&Deli que os recomendábamos en ¿Qué detalles de boda regalar a tus invitados?. Si en fotos os parecen ideales, os prometo que en persona lo son aún más.

Vajilla, cubiertos y bajoplatos de mimbre de Cashmere se unen con el estampado provenzal por excelencia: el vichy. Los toques verdes los aportan las hojas de olivo y los tomates de huerta. ¡No pudo quedar más bonito!

Y como siempre, mil gracias a Elena de Buenavista And Co por estos fotones.

¡Espero que os haya gustado esta novia provenzal y que os sirva de inspiración para vuestra boda!

Un fuerte abrazo, Ana.

Editorial patrocinada