Vestidos de novia divertidos de Ágatha Ruiz de la Prada

El otoño cada vez es más profundo, solo Ágatha Ruiz de la Prada puede salvarnos de la oscuridad.

En una época como ésta donde las novias se encuentran en pleno proceso de decisión de su traje de novia, me siento obligada moralmente a mostraros todas las opciones posibles, desde las más clásicas hasta las más modernas o atrevidas.

Si los colores pudieran pertenecerle a alguien, su dueña sería indiscutiblemente Ágatha Ruiz de la Prada. Y mientras os hablo de ella, os pongo algunas fotos de la boda 100% ARP que se celebró en Galicia hace relativamente poco.

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Su moda es 100% reconocible, su sello personal es más que evidente en cada uno de sus diseños. Ella es auténtica, tan auténtica como la ropa que vende.

Ágatha se inspira para crear en la naturaleza, en el arte contemporáneo y en la propia novia en sí. Lo que más favorece a una novia depende de su personalidad, y el físico adquiere un plano secundario, ¡por fin!.

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“Últimamente las novias van todas iguales, y es un rollo” Me confiesa Ágatha en un tú a tú. Ella detesta seguir tendencias, lo que le gusta es crear emoción. Y precisamente emoción es lo que nos falta, que vamos teledirigidos a todas partes sin mirar a ambos lados, sin sentir ni padecer.

Según la última publicación impresa de Vogue Novias, el rosa es el nuevo blanco, pero Ágatha no está de acuerdo. Quizás sí en los complementos, aunque ella aún no ha visto novias de rosa que no se hayan hecho el traje en su taller.

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El negro es un color prohibido para novias, y si bien es cierto Ágatha jamás lo ha aplicado a ninguna de sus colecciones. Una novia debería ir del color que quisiera, ¿qué es el blanco más una norma impuesta?.

¿Y sabes qué? Que las normas están para saltárselas.

¿Sus novias? Ágatha lo tiene claro, y todas ellas son siempre divertidas, educadas, buenas personas, libres, cultas y con buen gusto. Y no va mal encaminada, porque así es mi querida amiga Águeda y así también fue su maravillosa boda “agatizada” celebrada en Gijón, aportando al mundo novia el color y la diversión que en ocasiones echo de menos.

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Y tú, ¿te atreves?

Un besote, Ana.