Virginia Florista y el día de su boda

Virginia Florista y el día de su boda

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No podía ser de otra forma. Virginia y Sergio se conocieron organizando un evento. Sergio lo tuvo claro desde el principio y, hasta que no consiguió una primera cita, no se dio por vencido. La petición de mano ocurrió en Sierra Nevada, el día de Reyes. ¿El regalo? “¡Sí, quiero!”

El 10 de agosto del año pasado llegó en un abrir y cerrar de ojos, después de meses preparando con mucha ilusión el gran día. Virginia, directora de Virginia Florista, es la responsable de algunas de las bodas más espectaculares que hemos visto y por eso, hace poco, compartimos algunos de los montajes más especiales de Virginia Florista en una entrevista que fue todo un éxito.

Antes, las invitaciones de Nulki Nulks, con un sobre de color rosa, flores y frutas y un hexágono, que ya habían generado una importante expectación con su boda, así que nadie quiso perderse su gran día.

Virginia se decantó por un maquillaje ahumado, para destacar el color de ojos tan bonito que tiene. Para el peinado, optó por una coleta baja con un ligero tupé, que encajaba muy bien con el diseño del vestido.

Fue a Roberto Diz a quien le confió el traje más especial de su vida, un tanto arriesgado y con un punto sexy. La parte de arriba del vestido era de tul transparente, y tenía los hombros, el pecho y las mangas bordadas con pedrería. La falda era de seda lisa y tul, con un cinturón ancho perfecto para marcar la cintura.

Acompañó el estilismo con unos pendientes sencillos que le aportaban mucha luz. Llamaban la atención las impresionantes sandalias negras de Jimmy Choo con un broche de pedrería, toda una obra de arte que, seguro, fueron la envidia de más de una invitada.

Boda de Virginia Florista

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Su ramo de novia fue un diseño de su profesor Francesc Porres, un ramo circular con una estructura dorada con una flor autóctona de Ronda, donde se casaron los novios. Tenía unas caídas de cordón dorado y un toque negro. A Virginia le gustó tanto su ramo que no pudo desprenderse de él, así que lo conserva con ella como un bonito recuerdo de uno de los días más felices de su vida.

La ceremonia civil tuvo lugar en el Palacio Santo Domingo, y estaba decorada en tonos neutros y blancos, con arreglos en verde y flor blanca, como orquídeas y jazmines. El fotógrafo Nani de Pérez y el videógrafo Nacho Arias se encargaron de inmortalizarlo todo.

Boda de Virginia Florista

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Boda de Virginia Florista

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Al terminar la ceremonia, novios e invitados se dirigieron a Bodegas El Juncal donde los invitados se quedaron, literalmente, sin palabras al contemplar la puesta en escena y todo el montaje. Para Virginia, era muy importante la decoración, así que puso todo su empeño en desarrollar la idea. Mezcló diferentes tipo de mesas: de espejo, ovaladas, de madera, etc y todas ellas las combinó con una silla de terciopelo rosa. A la mesa en sí no le faltaba detalle: plato de presentación con el logo de los novios, cristalería labrada, cubertería dorada, negra y de oro rosado, etc.

Para los centros se combinaron altos y bajos intercalados con candelabros de cristal. Había una explosión floral con peonías, rosas, orquídeas, rosas ramificadas, viburnum… un estallido de color que resultaba ser todo un homenaje a su empresa de Virginia Florista. El catering, otra delicia, fue obra de Goyo Catering.

Boda de Virginia Florista

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Boda de Virginia Florista

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Para la fiesta, el montaje también habla por sí solo. Una celebración que pocos, creedme, podrán olvidar.

¡Muchas felicidades Virginia! Un abrazo, Ana.